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Un día en la vida de un seminarista

El Itinerario de un Seminarista
by: Fra.Juan José Guzmán
Mi alarma me despierta bzzzzzzz. Bzzzzzz. Me levanto y estiro mis extremidades. Escucho el silencio de la madrugada y me dirijo hacia la ventana. Veo la nieve que cae en la arboleda detrás del monasterio. Todavía está oscuro, pero las luces del estacionamiento alumbran los terrenos del monasterio. Son las 5:00 a.m. Mi cuarto está acogedor pero afuera hace un frió mordaz. Después de asearme, me dirijo hacia la capilla. Trato de llegar a tiempo para poder meditar y entrar en espíritu de oración antes de empezar nuestros rezos comunitarios.

El reloj de la capilla taña a las 5:45 a.m. Cuando nuestro Prior entona el ángelus damos inicio a nuestra oración, la cual es recitada a dos coros. Comenzamos con el rezo del Oficio de Lecturas, el cual consiste en entonar salmos, reflexionar lecturas Bíblicas y escritos de los Padres de la Iglesia u otros de vida espiritual.

Después del Oficio de Lecturas tenemos media hora de meditación. Terminada la meditación rezamos Laúdes. Después de concluida nuestra hora de oración comunitaria a las 6:45 a.m. nos dirigimos al refectorio a desayunar (cereal, waffles, panquecas, o panes dulces); el cual lo hacemos apresuradamente ya que tenemos que alistarnos para ir a clases.

Cuando dan las 7:15 a.m. comenzamos nuestra jornada académica. Casi todos los estudiantes reciben clases en la universidad Seton Hall (Seminario de la Inmaculada Concepción). Y el tiempo de viaje a Seton Hall es aproximadamente de una hora. Otros estudiantes reciben clases en el colegio de Rockland Community College, el cual se encuentra cerca de Tagaste Monastery, a solo 15 minutos.

Usualmente llegamos a la universidad de Seton Hall entre las 8:10 y las 8:20. Las clases comienzan a las 8:30 a.m. Comúnmente los estudiantes toman de 5 a 6 clases por semestre de lunes a jueves. Por esta razón se toman dos clases al día, dos días a la semana. La duración de nuestra primera clase es de dos horas, de las 8:30 a las 10:30 incluyendo 10 minutos de receso.

La segunda clase comienza a las 10:35 y termina a las 12: 35 p.m. Habitualmente las clases se toman en una misma aula. En cuanto a la merienda, esta es servida en el mismo seminario a las 12:00 p.m. Es común que las clases nos abran el apetito. Por eso, después de clases nos dirigimos hacia el refectorio del seminario para almorzar.

El almuerzo no solo nos sirve para restaurar nuestras energías, sino que es una oportunidad para sentarse y relajarse en compañía de otros compañeros del seminario. Durante el almuerzo se fomentan amistades con otros estudiantes de distintas diócesis y Ordenes. Dichas amistades nos enriquecen y nos dan la oportunidad para platicar con miembros que no son parte de la familia Agustiniana.

Después del largo viaje de regreso a casa, el resto de la tarde se nos da para tomar una siesta, estudiar, hacer ejercicio y rezar. Particularmente las tardes en el monasterio son muy silenciosas. Esta particularidad nos conduce al recogimiento y aprovechamiento de nuestro deber como estudiantes.

Continuando con nuestro itinerario nos reunimos para nuestros rezos comunitarios, pero antes realizamos media hora de meditación, la cual la hacemos en los diferentes espacios que nos brinda nuestra casa. Seguidamente, rezamos vísperas (5:15 p.m.) y terminada nuestra oración nos preparamos para la Santa Misa.

Después de la Santa Misa nos reunimos en el refectorio para cenar. Durante la cena, se lee una pequeña lectura mientras la comunidad disfruta de sus alimentos en silencio. Cuando escuchamos la voz del Prior: "Bendigamos al Señor" nosotros respondemos, "y démosle Gracias." Esto rompe el silencio y nos prepara para el diálogo fraterno. Una vez que el Prior se cerciora que la comunidad ha terminado sus alimentos, se escucha una campana indicando que la cena ha terminado y que el aseo de la cocina comienza. Cada miembro de la comunidad tiene un trabajo asignado. Algunos lavan los platos, otros guardan la comida. En fin, la limpieza se lleva a cabo con la ayuda de todos los miembros de la comunidad (los trabajos de limpieza se rotan semanalmente).

Terminada la limpieza (6:50 p.m.), nos reunimos para nuestra media hora comunitaria. Este tiempo nos da la oportunidad de ver televisión, jugar (ping pong, fútbol de mesa). También para leer el periódico. Esta media hora de comunidad es muy importante..., ya que nos ofrece un tiempo especial de vida comunitaria para fortalecer los lazos de hermandad.

Después de la media hora de comunidad regresamos a la capilla (7:30 p.m.) para rezar Completas. Este rezo es de suma importancia, pues durante ese tiempo, reflexionamos lo vivido durante día, es decir, reconocemos nuestras faltas y pedimos perdón. También, le pedimos a Dios que vele nuestro sueño.

Al terminar Completas, el resto de la noche se aprovecha para hacer labores académicas, platicar con nuestros formadores e incluso ver televisión. Siempre y cuando hayamos terminado nuestros trabajos de escuela.

Finalmente, nuestro día termina a las 10:00 p.m. y a su vez, el silencio de la noche se hace presente en nuestro monasterio, especialmente cuando los frailes empiezan a recogerse para irse a descansar. Mientras me dispongo a dormir, observo que la nevada de la mañana ha sido despejada de los terrenos del monasterio por el quitanieves. Miro hacia el cielo y hay luna llena. Fijo mi mirada y doy gracias a Dios por el día terminado y por la gran oportunidad que me da de servirle y de ser testimonio de El en el mundo.


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